
Aprender a odiar
con cada centímetro de la piel,
con cada célula del cuerpo,
con cada micra del alma.
Aprender a odiar
a tal punto
que el resentimiento empuñe el fusil
junto a tus manos,
que tu mirada sea enjambre de saetas venenosas,
que tu expresión sea la misma de la muerte,
del demonio, de la agresión y del horror,
que tus músculos tensos
estén siempre listos a la acción
repugnante y homicida.
Aprender a odiar
con cara de cañón,
disparando improperios,
preparando la embestida
sin detenerse a preguntar
quién es o cuántos años
tiene el enemigo...
Aprender a odiar
inutilizando las neuronas,
desconectando la sensibilidad,
la humildad y la empatía,
haciendo de cada uno de nosotros
fábricas de cadáveres en serie.
Alienarse de las causas de la vida
para abrazar las causas del rencor
más profundo y hostil.
Llenar pues el "yo" de laberintos,
de desiertos sin salida,
de miserias y desplantes,
desmanes y deseos de venganza
contra todo y contra todos,
porque si no sabes odiar
tampoco eres capaz de matar
matar
matar
matar...
Hay heridas que no sangran
pero palpitan lo mismo,
son caídas al abismo
de amores que se desangran.
Hay suicidios que no matan
pero asesinan lo mismo,
son gotas de pesimismo,
féretros que almas atan.
Depresión inexpugnable,
sedienta de almas jocosas.
Sorbes prácticas gozosas:
vampiresa despreciable.
Transformas todo en escoria,
dejando el alma vacía,
tan triste, escuálida y fría
como una reseca noria.
Distorsionas realidades...
destruyendo mocedades.
esta chido tu hi
avercuando platicamos
pasame tu msn
digo si
no te molesta ba adios